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«El don de la administración: servicio por el bien común». Homilía de Mons. Viganò

El Prefecto de la Secretaría para la Comunicación, Mons. Dario Edoardo Viganò - RV

11/10/2017 08:00

«Estamos aquí reunidos alrededor del altar del Señor con el corazón lleno de alegría, por las maravillas que el amor de Dios ha cumplido y sigue cumpliendo en la historia de la humanidad y en la historia personal nuestra». Así empezó su homilía - titulada «El don de la administración: servicio por el bien común» - el Prefecto de la Secretaría para la Comunicación, Mons. Dario Edoardo Viganò, en la Santa Misa celebrada en el marco del curso de formación, organizado para el Consejo del dicasterio.

Con las lecturas del día, el libro del Profeta Jonás (3,1-10), el Salmo (129) y el Evangelio de Lucas (10, 38-42), Mons. Viganò reflexionó en primer lugar sobre «la historia maravillosa de evangelización lograda. El profeta, obediente al mandato del Señor - no sin cierta resistencia – anuncia el cumplirse el tiempo de la paciencia y de la misericordia de Dios».

Recordando que el Papa Francisco nos repite a menudo que Dios no ha abandonado a su pueblo y que es capaz de vencer el pecado con el arma del amor, el Prefecto de la Secretaría para la Comunicación alentó a «que cada uno deje que la Palabra de Dios juzgue su conducta y lleve la luz necesaria para reconocer el mal y rechazarlo y ver el bien y acogerlo». Para poder cantar cada día con las palabras del Salmo: «Desde lo más profundo te invoco, Señor. ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria».

Con las palabras de Jesús, en el encuentro con las hermanas Marta y María, Mons. Viganò, señaló que el Señor «no afirma que ocuparse de lo cotidiano es menos importante, con respecto a la escucha de la Palabra, sino que nos indica el camino  para que la fatiga de cada día no nos haga perder de vista lo que da significado a todo lo que hacemos».

En otras palabras - concluyó -  «el Evangelio nos invita a vivir lo cotidiano al modo de Dios: hay un modo mundano de vivir una cena con amigos y hay un modo como discípulos. Así también el tiempo libre y los compromisos en el trabajo».

(CdM)

11/10/2017 08:00