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Entrevista al padre Darío Echeverri, Secretario General de la Comisión de Conciliación Nacional

Entrevista Padre Echeverri. Comisión de la Conciliación Nacional - AP

07/09/2017 16:00

De nuestra enviada a Colombia, Griselda Mutual

(RV).- Colombia.El gran cometido de la Comisión de Conciliación Nacional es aportar para que los acuerdos y las leyes para aplicarlos, tengan un horizonte de reconciliación: “una misión difícil pero bella, la de la Comisión de Conciliación en este momento de la historia del país”. Así lo afirma el padre Darío Echeverri, Secretario General de la CCN: “no puede haber una salida militar, porque podría haber dado espacio a la pacificación pero no la paz en el país,  que es lo que anhelan los colombianos”.  

La Comisión de Conciliación Nacional, encabezada desde sus inicios por el Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, realiza un artesanal y comprometido trabajo de construcción de una Colombia reconciliada y en paz. Y lo hace en tres brazos: en el Consejo Episcopal de Paz, integrado por los obispos que trabajan en las regiones más conflictivas; en la Pastoral Social, que es el rostro más humanitario de la Iglesia, y en el tercer lugar a través de la Comisión de Conciliación Nacional, éste último el brazo “laico” de la Iglesia, que le permite ponerse en sintonía con la realidad nacional y las verdaderas significaciones, manifestaciones y caracterizaciones del conflicto.

Allí trabajan en sintonía laicos representantes de las fuerzas armadas, académicos, periodistas, hombres y mujeres que juntos plantean una salida a la situación de conflicto “que sea  negociada y con un horizonte claro de la reconciliación”.

Entrevistado por Radio Vaticano el sacerdote explica así el planteo de la CCN en el conflicto colombiano: “la Comisión de Conciliación entabla un diálogo con autoridades, con autonomía frente a las diferentes partes del conflicto, y le planteado al país la necesidad de entender qué es el derecho internacional humanitario, es decir la humanización de la maldita guerra, la necesidad de apoyarse en la comunidad internacional para la salida al conflicto armado que viven los colombianos”.

En una Colombia que anhela la paz y la reconciliación, hay aún un gran disenso en relación al acuerdo de paz firmado definitivamente el pasado noviembre.  ¿Cuán frágil es este acuerdo?

Yo he dicho en repetidas ocasiones que este acuerdo con las FARC es un niño muy frágil pero es generador de esperanza. Es cierto, las fragilidades son muchas, la desconfianza que pesa sobre él es grande, la pedagogía no ha sido la mejor, pero es un “niño” frágil, que es el acuerdo del gobierno con las FARC para la terminación del conflicto armado, generador de grandes esperanzas de paz y reconciliación para los colombianos. Vale la pena darles todos los aportes críticos, sí, pero tratar de protegerlo y de realizar sobre el mismo una pedagogía que permita a la gente en las diferentes regiones del país comprenderlo, para con lo que es bueno construir paz desde las regiones. Esto es muy importante, y ojalá que el trabajo de Iglesia pueda aportarle al país esa la necesidad que el país tiene.

Precisamente hablando de pedagogía: ¿en qué consiste la iniciativa pedagógica para la reconciliación y la paz denominada Acciones Conscientes?

Estamos realizando una labor de toma de conciencia de lo que significa y las posibilidades que tendría una Colombia en paz y reconciliada. Para esto nos hemos acercado a las regiones y a las culturas, en Colombia la cultura de los afrodescendientes, de los indígenas, de los caribeños es muy importante, y tratamos de acercar para que la toma de conciencia de las posibilidades que nos ofrecen la paz y conciliación sean muy grandes. Entre otras acciones conscientes nos hemos acercado a las 26 zonas veredales en donde la guerrilla de las FARC se pre concentró e inició allí el proceso de reincorporación en la sociedad. Nosotros nos hemos acercado y trabajado con los sacerdotes y párrocos de esta región. Un trabajo que se hizo antes y después del plebiscito, en el día D 180 y estamos preparando un cuarto encuentro entre los párrocos y comunicadores sociales de estas zonas, en el día doscientos cuarenta. (ndr: en términos sencillos, el Día D marca el inicio para la fase de implementación del proceso de paz).

¿Cuál es la situación actual de los veredales, y  qué aceptación han tenido por parte de los campesinos vecinos y el trabajo de la iglesia católica allí?

Debo reconocer por una parte, que por parte del gobierno ha habido errores de improvisación muy grandes. Que de parte de las guerrillas ha habido un intento de respuesta que yo juzgaría como positivo. Y puedo decir que en las respuestas hay lugares en donde el proceso marcha bastante bien y hay un mutuo “tender la mano” de las comunidades campesinas a las comunidades de la guerrilla, dándoles una acogida fraterna, con el apoyo y el acompañamiento de la Iglesia. Pero también tengo que reconocer que en otros lugares las improvisaciones, las condiciones de infraestructuras, la desorganización misma de la guerrilla, ha hecho que haya una valoración negativa.

Sin embargo la tarea de la Iglesia no ha terminado. Vale la pena que a través de los párrocos y de la presencia pastoral de la Iglesia sirvamos, en primer lugar, a la defensa de los intereses de las comunidades campesinas que son muy frágiles. No tienen quién los defienda, y su mejor defensa proviene de su párroco y de la presencia de la iglesia.

Segundo, quién mejor que el párroco puede ser el interlocutor con los hombres de la guerrilla que todavía tienen mucho miedo y se sienten muy mal preparados para reincorporarse en la sociedad. De donde partieron y a la que ofendieron con su accionar guerrillero. Y en tercer lugar es el párroco de la iglesia quien puede tender puentes para que la verificación de las naciones unidas y de la comunidad internacional pueda ser efectiva.

Para los europeos es difícil entender la idiosincrasia de los colombianos y de la gente en esas realidades en donde están fijas las comunidades veredales. El párroco puede interferir para que se logre entender y cumplir efectivamente una misión de acompañamiento.

¿Cuáles son los próximos pasos son necesarios según usted, para la consolidación y el avance de la paz?

Sabe cuánta alegría y cuántas son las expectativas por la visita del Papa. No importa el acento argentino, pero que bueno que en español castellano pueda hablarles al alma de los colombianos de la reconciliación. Sin esa reconciliación los acuerdos escritos a nada nos conducirán. Y entonces, el próximo paso tras la venida del Papa es que retomemos los colombianos y la Iglesia católica sus enseñanzas, las directrices pastorales que él nos dará y que ayudarán a los colombianos a recorrer el camino de la construcción de la paz. Creo que eso es muy importante.

Ojalá el ELN entienda que es la aspiración de la Iglesia y de los colombianos, y que queremos que ellos, que  ellos que dicen que son hijos de la Iglesia y de la teología de la liberación, puedan ofrecer una cuota de responsabilidad, su palabra sobre la paz y la la reconciliación de los colombianos, su compromiso y con la justicia, y su reparación a las víctimas. Eso lo que queremos por eso estamos trabajando. 

07/09/2017 16:00