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Es posible un mundo distinto, dijo el Papa en la catequesis

"Dios nos quiere capaces de soñar"

30/08/2017 14:31

“Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad”; las palabras del Papa Francisco en la catequesis del miércoles 30 de agosto fueron un aliento a la fe y a la esperanza para todos los cristianos. 

(RV).- La relación entre la esperanza y la memoria, con referencia particular a la vocación, fue el tema de la catequesis del Papa Francisco del miércoles 30 de agosto. Tras escuchar junto a los fieles presentes en la plaza de san Pedro el pasaje del Evangelio de San Juan, que narra el encuentro de Jesús con los primeros apóstoles, el Santo Padre se detuvo en la memoria del Apóstol: «Eran como las cuatro de la tarde», recuerda exactamente el evangelista Juan.

Jesús, experto del corazón humano

“Los primeros discípulos de Jesús recordaban de forma nítida el momento de su llamada -dijo el Papa en la catequesis en español. Juan y Andrés escucharon cómo su maestro Juan el Bautista decía de Jesús: «Ese es el Cordero de Dios». Esta fue la chispa que dio comienzo a su historia de seguimiento. Ellos iniciaron a estar con él y muy pronto se transformaron en misioneros, haciendo que sus hermanos Simón y Santiago también siguieran a Jesús”.

El Papa señaló que Jesús aparece en el Evangelio como un experto del corazón humano: “en todos los encuentros que narran los Evangelios aparece como un incendiario del corazón”. «¿Qué buscas?», nos pregunta Jesús, misma pregunta que el Santo Padre realizó a los jóvenes del mundo que lo siguen a través de los medios de comunicación: “¿Qué buscas? ¿Qué buscas en tu corazón?” Y añadió el Papa: “¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo?”. E indicó así la clave para descubrirla: la alegría del encuentro.

Con la alegría se descubre la vocación

“Y nosotros, ¿cómo podemos descubrir nuestra vocación?”, preguntó el Obispo de Roma. Se puede hallar de muchas formas, dijo, pero toda vocación, ya sea al matrimonio, al sacerdocio o a la vida consagrada, comienza con un encuentro personal con Jesús, que nos llena de inmensa alegría. El Señor no quiere que lo sigamos sin ganas, sino con el corazón lleno de gozo, y esa felicidad de estar con él es la que evangeliza el mundo. Francisco recordó que cada vocación verdadera, nos conduce a un encuentro nuevo, y nos lleva hacia la plenitud de la alegría. Esto porque “Jesús quiere personas con Él que tengan en el corazón el viento de la alegría”, explicó, y señaló que “no se es predicadores de Jesús afinando las armas de la retórica, sino custodiando en los ojos el brillo de la fe”: “muchos cristianos vemos entre nosotros que con los ojos te transmiten la alegría de la fe”.

El cristiano, como la Virgen María, conserva en su corazón la llama del primer encuentro con el Señor, y ante las pruebas de la vida vuelve a ese sagrado fuego, que lo conforta y que fue encendido una vez para siempre.

No confiar en quien apaga nuestro entusiasmo

El Santo Padre realizó un pedido especial a los fieles cristianos en esta catequesis: “por favor, no llevemos el apunte a las personas desilusionadas e infelices, no escuchemos a quien recomienda cínicamente de no cultivar esperanzas en la vida; no nos confiemos de quien apaga en el nacer cada entusiasmo, diciendo que ningún emprendimiento vale el sacrificio de toda una vida”.

“No escuchemos – agregó– a los viejos de corazón, que sofocan la euforia juvenil”, sino en cambio “vamos a los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza”, porque “Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad”.

Es posible un mundo distinto

“Los animo - concluyó en la catequesis impartida en nuestro idioma- a que se acuerden de ese primer encuentro con Jesús en sus vidas, para que puedan reavivar ese fuego de amor, que los invita a seguirle con alegría y que es llama de esperanza”

“Soñar un mundo diferente” recomendó finalmente el Papa advirtiendo que si un sueño se apaga, hay que volver a soñarlo recurriendo con esperanza a la memoria de los orígenes, es decir, recurriendo a los brazos que tal vez, después de una vida no tan buena, están escondidos bajo las cenizas: al primer encuentro con Jesús.  “Acuérdate de Jesús”.

(Griselda Mutual - Radio Vaticano)

30/08/2017 14:31