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Editorial \ Reflexiones en frontera

No desistió porque sabía lo que quería y Jesús le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!”

Se trata de una “cananea” que es como una leona; alguien que sabe lo que quiere y como no es para ella lo que quiere, pelea esto que quiere con la vida - RV

19/08/2017 18:30

REFLEXIONES EN FRONTERA, Jesuita Guillermo Ortiz

Con lectura del Evangelio 5 minutos

El Evangelio del domingo nos habla de una mujer admirable, grande; de esas mujeres de las que uno se siente orgulloso de ser hijo. Y en este caso no se trata de la madre de Jesús. Se trata de una “cananea” que es como una leona; alguien que sabe lo que quiere y como no es para ella lo que quiere, pelea esto que quiere con la vida, con todas sus fuerzas y capacidades.

Tiene una hija a quien el demonio atormenta y le pide a Jesús que la cure. Jesús no le hace caso; no la atiende ni escucha. Cuando ella insiste ya demasiado, Jesús le da una respuesta tan dura que hubiera alejado a cualquiera. Le dice: “No es bueno tirar el pan de los hijos a los perros”. Pero la cananea no se arredra y le responde: “Pero los cachorros comen de lo que cae de la mesa de los amos”.

Jesús entonces se enternece y le dice: “Mujer ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo”. Y en ese momento su hija quedó curada.

La insistencia en la oración es uno de los aprendizajes más importantes de este Evangelio. Pero yo me quedo pensando en cuántas veces, a la primera vez que no nos dan lo que pedimos, desistimos resentidos y nos sentimos y consideramos rechazados. Mientras que cuando sabemos lo que queremos y eso que deseamos por amor, no es para nosotros sino para los hijos o para el pueblo. Entonces tenemos una fuerza distinta. Algo así como la fuerza del Amor de Jesús por su pueblo, que fue descartado y rechazado hasta la muerte en cruz, pero no desistió porque quería la reconciliación de todos. @jesuitaGuillo

 

19/08/2017 18:30