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Vivir en la esperanza es vivir en la luz, dijo el Papa en la catequesis

La vida de la Iglesia es contaminación de luz: cuánto más luz de Jesús hay en la vida de la iglesia, más la Iglesia está viva. - ANSA

02/08/2017 11:35

«La vida de la Iglesia es contaminación de luz: cuánto más luz de Jesús hay en la vida de la iglesia, más la Iglesia está viva».

(RV).- « ¿Cuántos de ustedes recuerdan la fecha de su bautismo?» Aprender o recordar hoy la fecha de nuestro bautismo, que es fecha de renacimiento, de la luz en la cual hemos sido ‘contaminados’, es decir, la luz de Cristo, fue la “tarea” que dejó el Papa Francisco a los fieles durante la primera catequesis impartida en el Aula Pablo VI, tras la pausa de verano en Europa.

Después de oír la lectura de la carta del Apóstol Pablo a los Gálatas, capítulo 3, versículos 26 al 28, el Santo Padre comenzó su reflexión dedicada al Bautismo como puerta de la esperanza.

Ser bautizado significa estar orientados hacia nuestra luz que es Cristo

En primer lugar se remontó a los tiempos en los que las iglesias estaban orientadas al este, y explicó que en aquel entonces se entraba en el edificio sagrado a través de una puerta abierta hacia occidente, y caminando en la nave, se dirigía hacia el oriente, lo cual significaba una alegoría para el hombre antiguo, porque el occidente es el punto cardinal donde muere la luz, en cambio el oriente es el lugar en donde las tinieblas son vencidas por la primera luz de la aurora, lo que a su vez nos recuerda a Cristo, Sol surgido de lo alto en el horizonte del mundo.

Así el Papa recordó que los antiguos ritos del Bautismo preveían que los catecúmenos emitiesen la primera parte de su profesión de fe dirigiendo su mirada hacia el occidente, y en esa pose fuesen interrogados: “¿Renuncian a Satanás, a su servicio y a sus obras?” Los futuros cristianos repetían en coro “renuncio”. Luego si giraba hacia el ábside en dirección del oriente y los candidatos al bautismo eran interrogados nuevamente: “¿Creen en Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo?”. Y esta vez respondían: “Creo”. Ser bautizado significa estar orientados hacia la luz, y estamos llamados a difundir la luz de la esperanza de Dios en el mundo.

“Por medio de este sacramento se nos abre el camino del encuentro con Cristo, luz de nuestras vidas. La Iglesia lo representa por medio de una vela, que se enciende del cirio pascual, el cual nos recuerda la resurrección de Cristo. Esa luz es un tesoro que debemos conservar y transmitir a los demás”, dijo hablando en español, y prosiguió: “Los cristianos vivimos en el mundo y no estamos exentos de oscuridades y tinieblas. Sin embargo, la gracia de Cristo recibida en el Bautismo nos hace salir de la noche y entrar en la claridad del día. La exhortación más bella que podemos hacernos unos a otros es la de recordarnos nuestro bautismo, porque por medio de él hemos nacido para Dios, siendo criaturas nuevas”.

Nosotros somos aquellos que creen que Dios es Padre

Creemos que Dios es Padre y ésta es luz. Creemos que Jesús descendió entre nosotros, y eso es luz; creemos que el Espíritu trabaja sin descanso por el bien de la humanidad y del mundo y que hasta los dolores más grandes de la historia se superarán, y ésta es la esperanza que nos despierta cada mañana, dijo el Papa, y recordó el compromiso que tenemos los cristianos:

“El cristiano está llamado a ser «cristóforo», portador de Jesús al mundo. A través de signos concretos, manifestamos la presencia y el amor de Jesús a los demás, especialmente a los que están atravesando situaciones difíciles. Si somos fieles a nuestro Bautismo, difundiremos la luz de la esperanza de Dios y transmitiremos a las futuras generaciones razones de vida”.

Hemos  nacido dos veces, afirmó también el pontífice: la primera vez a la vida natural, y la segunda, en la fuente bautismal. En nosotros vive y obra el Espíritu de Jesús, primogénito de muchos hermanos, de todos aquellos que se oponen a lo ineludible de las tinieblas y de la muerte. 

Fue en la conclusión de su catequesis en español que el Papa invitó a que recordemos la fecha de nuestro bautismo y a que seamos luz de Cristo para los demás, siendo “portadores de la vida nueva recibida en el bautismo, para que los que sufren y los descartados de la sociedad puedan percibir a través de nuestro testimonio de vida la claridad de la esperanza en Cristo”.

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)

 

02/08/2017 11:35