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Francisco en Milán, el alcalde Sala: se puede ser competitivos y solidarios

El alcalde de Milán, Giuseppe Sala. - ANSA

23/03/2017 15:23

(RV).- El sábado 25 de marzo todas las campanas de las miles de iglesias pertenecientes a las 1.107 parroquias de la Diócesis de Milán sonarán juntas para dar la bienvenida coral al Santo Padre Francisco que transcurrirá la entera jornada en tierra ambrosiana.

Inmediatamente después de aterrizar en el aeropuerto de Linate, Francisco visitará la periferia sur de la ciudad. A las 10, en la Catedral, encontrará a los sacerdotes y consagrados. Más tarde, la misa en el parque de Monza. Última cita del Pontífice el encuentro y diálogo con los jóvenes en el estadio Meazza de Milán, para volver al atardecer a Roma. Pero ¿qué ciudad encontrará el Papa Francisco? Nuestro colega Luca Collodi habló con el alcalde de Milán, Giuseppe Sala.

“Hoy Milán es una ciudad que no ha renunciado a ser competitiva y a promover la economía, pero con la misma intensidad, es también solidaria - asegura el alcalde. Espero que el Papa lo vea con sus ojos y espero también tener la oportunidad de mostrarle por qué Milán ha hecho grandes pasos hacia adelante en términos de solidaridad”.

El alcalde Sala describe Milán como ciudad que ha realizado grandes progresos desde el punto de vista de la economía y pone como ejemplo al turismo que “actualmente entre visitantes por negocios y por turismo ha superado Roma”. En este contexto existe el tema de las periferias:  “es una simplificación hablar de periferias – afirma – existe un tema que es aquel de los barrios que sufren aun necesidades significativas. En particular en las periferias hemos previsto grandes inversiones, ciertamente para el restauro de las casas, porque habitar es algo importante, pero también para lugares de agregación, para la socialización. Si no se resuelve este gran tema – asegura – la primacías de Milán quedarán como algo que dejará un sabor amargo”.

Milán es también tierra de inmigración, con una cantidad de inmigrantes de alrededor 19 por ciento, el doble de la media italiana – precisa el alcalde milanés.  “Ellos son, para ser honesto, motores de desarrollo de la ciudad. Algunas comunidades están muy integradas”. Y sobre este tema el alcalde milanés  explica cómo ha cambiado la situación desde hace un año: “estamos afrontando una onda diversa motivada por la necesidad absoluta de quien escapa de la guerra o del hambre. Hasta hace un año de los migrantes que llegaban a Milán se quedaban solamente un 10 por ciento porque después se iban hacia el Norte, a Suiza, Francia, Alemania, o hacia el Oeste a Francia. Hoy es más difícil porque el 70 por ciento solicita el estado de refugiado".

"El problema se ha vuelto importante porque, en primer lugar, es un problema de acogida inmediata. Luego debemos ocuparnos de los menores, debemos hacerlos estudiar, darles una vida con espacios de oportunidad. Si no encontraremos fórmulas para poner estos migrantes en condiciones para trabajar, será una batalla perdida, porque Milán tiende siempre la mano y ayuda, pero al final es necesario encontrar soluciones, porque la integración pasa a través del trabajo".

"Milán está hoy en un momento positivo, fructífero – asegura después Giuseppe Sala. Con un sistema universitario con más de 200 mil estudiantes, de los cuales el 7/8 por ciento llega del extranjero; el sistema industrial, de la creatividad, de la moda, del diseño, la tecnología”. Pero existe la otra Milán: porque junto a todo esto, “las estadísticas dicen que uno de diez milaneses se dedican al voluntariado y ésta es una cualidad increíble” – asegura el alcalde. Nosotros pensamos que la fuerza de la ciudad nazca de la capacidad de integración de estos mundos y de la capacidad de llevar a la práctica políticas que unan lo público a lo privado”.

Finalmente, el alcalde de Milán expresa sus expectativas acerca de la visita del Pontífice:

“Espero que esta atención a los últimos – no sólo a los últimos, porque las ciudades están hechas de últimos, penúltimos, antepenúltimos, hay una larga escala de necesidades – se identifique en lo que es la sociedad milanesa. Espero también que el Papa deje Milán con la consciencia de que se puede ser, es más, se debe ser, competitivo como Milán, pero con un gran nivel de solidaridad, que esta mezcla pueda funcionar y que Milán pueda ser un ejemplo para otras ciudades.

(María Cecilia Mutual – Radio Vaticana)

 

 

 

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