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Crisis antropológica: ¿Enfermedad de la razón?

El padre Sergio Moreno nos habla sobre la crisis antropológica. - RV

14/12/2016 18:30

Diálogos de Radio Vaticano, con el padre Sergio Moreno

La crisis antropológica que caracteriza nuestro mundo contemporáneo es objeto sistemático de denuncia, desde hace algunas décadas, por parte de filósofos, psicólogos, sociólogos, historiadores, moralistas e incluso teólogos. Si quisiéramos encontrar el porqué de dicha crisis, quizá tendríamos que remontarnos al racionalismo del setecientos, siguiendo paso a paso su evolución —compleja y  ambivalente— a lo largo del iluminismo y del positivismo del ochocientos, para llegar finalmente a su desenlace crítico en el presente siglo xx, que también es rico en matices, no encasillable ni en un bloque racionalista monolítico y unívoco, ni tampoco, en el extremo opuesto, en un irracionalismo absurdo, desesperado, escéptico respecto del sentido de la vida que le fue legado por sus antecesores.

El carácter inquietante de nuestra era tal vez resida en sus paradójicas manifestaciones: si, por un lado, se vive existencialmente el desencanto del racionalismo hegeliano y post-hegeliano —el hombre se siente fracasado o, más bien, enfermo—, persiste intacta, a pesar de todo, la idea racionalista de construcción del mundo y de la humanidad; una nueva humanidad con base en el exclusivo operar racional. Aunque se intente ampliar esta última noción, recobrando su dimensión práctica, no se abdica de su carácter absolutizante, de su fuerza emancipadora y autónoma, desatada, «ab-suelta» de tutelas, es decir, de límites extrínsecos que la condicionen, de contenidos definitivos que, con anterioridad, se le impongan; éstos son considerados como tabús represivos, de distinta índole, que hay que neutralizar paulatinamente a partir de una razón que no conoce límites intrínsecos.

La humanidad deberá forjarse a sí misma, eliminando supuestos, a través de una actividad libre, cuya «pureza» se confunde o identifica con un desenmascaramiento crítico implacable, que no acepta nada de lo que la realidad le ofrece, sin que la razón —desconfiada y desasosegada— lo diseccione o lo escudriñe, hasta convertirlo en certeza y evidencia absoluta desde sí misma y para sí misma.

14 de diciembre

14/12/2016 18:30