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Editorial \ Reflexiones en frontera

Sobre los signos de nuestra condición de huérfanos, habló el Papa en Pentecostes

Soledad interior, tristeza existencial, incapacidad para rezar y para reconocer al otro como hermano, son signos de la orfandad de Dios. Francisco - RV

19/05/2016 17:17

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

¿Qué está pasando por tu alma ahora?, ¿qué pensamientos, qué afectos, qué espíritu te mueve?

La soledad interior, la tristeza existencial, la nostalgia de Dios, incpacidad de rezar; la dificultad para experimentar la vida eterna, como plenitud de comunión; la dificultad para reconocer al otro como hermano, fueron signos que Francisco diagnosticó el 15 de mayo de 2016.

También en nuestro tiempo –dijo el Obispo de Roma- “se constatan diferentes signos de nuestra condición de huérfanos: Esa soledad interior que percibimos incluso en medio de la muchedumbre, y que a veces puede llegar a ser tristeza existencial; esa supuesta independencia de Dios, que se ve acompañada por una cierta nostalgia de su cercanía; ese difuso analfabetismo espiritual por el que nos sentimos incapaces de rezar; esa dificultad para experimentar verdadera y realmente la vida eterna, como plenitud de comunión que germina aquí y que florece después de la muerte; esa dificultad para reconocer al otro como hermano, en cuanto hijo del mismo Padre; y así otros signos semejantes.

A todo esto se opone la condición de hijos, que es nuestra vocación originaria, aquello para lo que estamos hechos, nuestro «ADN» más profundo que, sin embargo, fue destruido y se necesitó el sacrificio del Hijo Unigénito para que fuese restablecido”.

19/05/2016 17:17