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Obispo argentino invita a vivir la misericordia con ‘los más necesitados’

Monseñor Héctor Aguer: “cuando decimos ‘los más necesitados’ podemos hacer una lista larguísima".

12/01/2016 16:19

(RV).- El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, dedicó su primera reflexión del año en el programa “Claves para un Mundo Mejor”, al punto de vista religioso y cristiano que tiene el 2016 por haber sido instituido por el papa Francisco como el Año Jubilar de la Misericordia.

“Los años jubilares se repiten, en la Iglesia, cada 25 años pero este es Año Jubilar Extraordinario -explica el arzobispo-. Jubileo viene de júbilo y júbilo viene de una palabra hebrea, ‘iobel’, que designa el cuerno con el cual se anunciaba, en el Antiguo Israel, el comienzo del año jubilar que era el día de la expiación”.

El prelado manifestó que “a lo largo de este año, los cristianos atravesando simbólicamente esa Puerta busquemos la Misericordia de Dios, la plena indulgencia de nuestros pecados… La indulgencia es esa absolución de la pena temporal que merecemos por los pecados y que se absuelve ofreciendo a Dios nuestros sufrimientos, nuestras penas, o por la autoridad de la Iglesia cuando Ella nos lo concede como lo va a conceder en este Año Jubilar a través de ciertas actividades que tengamos que cumplir”.

Monseñor Aguer recordó que San Cesáreo de Arlés, Padre de la Iglesia, “decía que hay dos tipos de Misericordia: una misericordia humana y terrena y otra celestial y divina. La primera, la humana y terrena, consiste –dice San Cesáreo- en ocuparse de los pobres y atenderlos en sus necesidades y la segunda, la celestial y divina, la que Dios imparte, consiste en el perdón de los pecados”.

El arzobispo platense sostuvo que “cuando decimos ‘los más necesitados’ podemos hacer una lista larguísima... No es solamente el pobre que nos golpea la puerta y nos pide un poco de comida sino tantos niños abandonados, tantos jóvenes ‘ni-ni’ como se los llama porque ni estudian ni trabajan, tantos jóvenes también atrapados por las adicciones ya sea por el alcohol o las drogas, tantos familias desunidas con las consecuencias que pagan los miembros de esas familias o los hijos”.

Johan Pacheco para RADIO VATICANO.  

12/01/2016 16:19